Un hecho que fragmentó la cultura payanesa, dejando estático su desarrollo. Hoy se puede llamar como “pueblo grande”.
31 de marzo, 28 años después del devastador terremoto, Popayán se ha reconstruido arquitectónicamente, su belleza colonial ha tratado de mantenerse intacta. 18 segundos de catástrofe, trajeron múltiples cambios, no solo en su recuperación, sino porque partió en dos la vida de los patojos. Algunos sorprendidos, y sin aun entender lo que pasaba, vieron como se desplomaban sus casas y se abrían huecos en la tierra.
Dormidos, borrachos o estremecidos se encontraban aquel día. Hoy quieren recordar con un poco de nostalgia. Para personas como Leonardo Insuasty, pensionado profesor de la Universidad el Cauca, Popayán se ha modernizado. Aunque culturalmente, no están preparados para los grandes cambios, como las industrias que trataron de instaurarse en la ciudad o las calles sucias y los barrios bandoleros. Mauricio Burbano, residente de la ciudad, se encontraba en total estado de embriaguez, y solo tres días después, se da cuenta de lo ocurrido porque sufrió un golpe en la cabeza. Aunque paso mucho tiempo reconstruyendo su casa, sufriendo la escasez de hambre y cuidando lo poco que le quedaba; da crédito a los entes que ayudaron en la reconstrucción de lo que ahora se puede llamar ciudad. Algunos admiten que se han abierto nuevas puertas, como la central panamericana, centros educativos y alguno que otro “pequeño edificio” y hoy la peatonalización del centro histórico. Pero que no ha pasado de esto, se está quedando estancado, de cierto modo, desde el momento del terremoto.
Popayán, ha sido residencia de múltiples culturas de todo el país, no ven cambio alguno desde que llegaron. Muchos inmigraron, tratando de salir adelante, pero lo única que han logrado es adoptar trabajos como vendedores ambulantes. Humildemente, después de casi tres décadas, lamentan el hecho pero también acusan a los payaneses, porque se limitaron a recibir las ayudas del gobierno y no a tratar de avanzar tecnológica y arquitectónicamente. Culturalmente aún es colonial, porque su progreso ha sido leve y muy lentamente
La ciudad no está preparada para un nuevo desastre, no hay medida de precaución. Después de 28 años del terremoto, la pequeña ciudad es ahora un atractivo turístico, Popayán trata de salir adelante, olvidando un pasado que marcó la vida para siempre.
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